EL EGO
El EGO es lo
que separa del Padre, no como un ente real, sino como una identidad ilusoria
programada por experiencias del alma en el mundo dual: traumas, creencias
familiares, heridas ancestrales y memorias kármicas; es nada más que el “EGO”
en el mundo de la dualidad y ese “EGO” no quiere perdonar ni perdonarse a sí
mismo y no conoce del amor compasivo -la esencia de la Conciencia Divina.
Porque ese “EGO” está dentro de un programa: El subconsciente una matriz actuando
como un almacén de programaciones heredadas: creencias familiares, traumas
ancestrales, mandatos sociales y experiencias de vidas pasadas. Estas
grabaciones operan en piloto automático, moldeando emociones, decisiones y
realidades sin que sean plenamente conscientes. El Subconsciente es parte de un
sistema matricial que mantiene al ser en la dualidad, repitiendo patrones hasta
que se reconocen y sanan.
El Subconsciente:
- Guarda memorias emocionales positivas y negativas, influyendo en salud y relaciones.
- Funciona como un filtro de percepción: atrae experiencias alineadas con su programación.
- Está conectado al inconsciente colectivo, perpetuando creencias limitantes como parte del "Matrix".
- Puede ser reprogramado mediante Conciencia, perdón, gratitud y técnicas de sanación energética.
El despertar
espiritual es un proceso de transformación profunda que implica observar al EGO,
cuestionar creencias limitantes y acceder al Subconsciente para reprogramar
patrones kármicos y de vidas pasadas. Este proceso es alinearse con
la esencia divina o Ser Superior, trascendiendo la dualidad y liberándose de la
programación inconsciente no resueltas no solo de esta vida, sino también de
vidas pasadas y experiencias en realidades alternativas. Hasta lograr liberarse
de la programación y el “control planetario de la dualidad”. Tú lo puedes creer
y no lo puedes creer. Nadie te está prejuzgando.
A medida que
se eleva la Conciencia, se accede a planos superiores de percepción, donde se
comprende que la realidad es un reflejo de programas mentales y kármicos
creados a través de múltiples ciclos de encarnación. Este despertar no juzga la
creencia o incredulidad, sino que invita a la experiencia directa como camino
de liberación del control planetario de la dualidad.
Este proceso
no es lineal: puede ser súbito o gradual, y suele comenzar con una llamada a la
aventura —como una crisis, enfermedad o experiencia mística— que rompe con la
Conciencia ordinaria. A medida que se avanza, se experimenta una expansión de
la percepción, donde la realidad se entiende como un reflejo de programas
mentales y creencias encarnativas.
El “control
planetario de la dualidad” se refiere, al sistema de opuestos (luz/oscuridad,
bien/mal, espíritu/materia) que rige la experiencia humana en la Tierra como
parte de un proceso evolutivo. Esta dualidad no es una prisión, sino es un
mecanismo de crecimiento a equilibrar y trascender los pares polares hacia los
estados superiores de Conciencia: Planeta Tierra un campo de experimentación
donde el alma desarrolla libre albedrío, enfrentando ilusiones del EGO
fortalecido por el miedo y la ignorancia. La liberación de este
"control" no implica rechazar la dualidad, sino trascenderla mediante
el conocimiento interior, la intuición y la Conciencia expandida. Al hacerlo, se
accede a la unidad —unificando los opuestos.
¿Qué
condiciona ese programa?
El programa
Subconsciente es condicionado principalmente por experiencias tempranas en la
infancia, especialmente aquellas vinculadas al entorno familiar y a eventos
traumáticos. Factores como tener un padre delincuente, tirano o violador, una
madre alcohólica o castradora, el asesinato de un familiar, la infidelidad
parental, el divorcio, la pobreza o enfermedades marcantes, generan impactos profundos
que se almacenan en el Subconsciente.
Estas
experiencias no solo moldean creencias, emociones y patrones de comportamiento,
sino que también pueden afectar el desarrollo cerebral y la regulación
emocional. El trauma repetido o crónico, especialmente en relaciones de
dependencia, puede llevar a trastornos de apego, baja autoestima, ansiedad,
disociación y dificultades en las relaciones futuras.
Sin embargo,
aunque el pasado influye poderosamente, el Subconsciente puede reprogramarse
mediante terapias, introspección, sanación emocional y entornos estables,
permitiendo la resiliencia y el crecimiento espiritual.
El EGO
utiliza mecanismos de defensa como la negación, la racionalización y la justificación
para restar importancia al trauma, protegiéndose del dolor. Así, puedes creer
que "papá era un buen hombre" o "mamá hizo lo que pudo",
incluso frente a abusos graves, porque el EGO prioriza la supervivencia
emocional sobre la verdad. Cuando te niegas a perdonar al padre tirano, al
violador, al asesino o al infiel, ese rechazo se convierte en un peso emocional
que alimenta el resentimiento, la amargura y el ciclo kármico. No perdonar no
castiga al otro, sino que aprisiona tu alma en el pasado, perpetuando el
sufrimiento en esta y futuras vidas.
Sin embargo,
el perdón espiritual no significa justificar el daño, sino liberarte del
vínculo energético que te ata al ofensor. Es un acto de poder interno, no de
debilidad. Al perdonar, no cambias al otro, sino que recuperas tu paz,
permitiendo la sanación del alma y el avance en la evolución de la Conciencia.
Eso se
convierte en un trabajo de sanación kármica que el alma debe resolver en este
plano: enfrentar las heridas del pasado, tanto de esta vida como de vidas
anteriores, y trascender los patrones que el EGO ha ocultado o justificado. El
EGO, al elegir lo que "le interesa" o no, evita el dolor, pero
perpetúa el ciclo de sufrimiento al negar la verdad emocional.
Al rechazar
aspectos oscuros —miedo, culpa, traumas familiares— el EGO mantiene al alma
atrapada en aprendizajes pendientes, como los reflejados en los números
kármicos (13, 14, 16, 19…), que señalan lecciones no resueltas: abuso de poder,
apego, orgullo o falta de perdón. Estos patrones se repiten hasta que se
reconocen con Conciencia plena.
La
liberación viene al observar sin juzgar, aceptar la responsabilidad del propio
papel en esos dramas y sanar desde el amor, no desde la culpa. Así, se
transforma el karma negativo en sabiduría, se libera el apego al control del
EGO y se abre el camino hacia el Ser Superior.
Tu creaste
tu propia historia y te lo has creído, pero no es la verdadera realidad, tú has
creado tu propia historia, que no es la verdadera realidad y en base de esa
historia que vives te encuentras viviendo de maravillas. Pero cuando te surgen
situaciones de la vida que no puedes resolver, te frustras y le echas la culpa
a Dios. Pero no te has cuenta que hay cosas que deben ser sanadas, resueltas y
hasta deberás repararlas tú mismo. Pero tú niegas. Tienes miedo de afrontar tus
propios miedos. Tú no te consideras una persona extraordinaria, pero deberías
saber que eres un ser extraordinario, es solo que no te has encontrado dentro
de tú "sí mismo". En ese valor, esa virtud, ese potencial, ese
talento que tu posees o que todos poseen. Ustedes poséis vuestro propio enemigo
el EGO. El EGO está ahí para molestarlos. La función del EGO en necesario en el
proceso de reencarnación, pero no tiene importancia en el proceso de la
iluminación y está para impedir que tú no accedas al plano de energía de tu
"yo interior", que hay que elevar allí. Tiene que comprender esto,
porque si no comprendes esto, estarás perdido y muy confundido.
Los sentidos
ofrecen una percepción limitada y engañosa del mundo físico, que es
impermanente y dual. En cambio, el alma accede a la verdad a través de la
razón, que trasciende las apariencias y conecta con el conocimiento superior.
Este uso de la razón abre un puente entre la Conciencia individual y la
Conciencia Universal o divina, permitiendo el retorno al origen espiritual.
Las energías de las sombras de los pensamientos
Las energías
de las sombras de los pensamientos representan los aspectos reprimidos, negados
o inconscientes del ser: miedos, traumas, creencias limitantes y emociones no
procesadas. El tránsito en las sombras —también conocido como la noche oscura
del alma— es una fase esencial del despertar espiritual, donde la persona
atraviesa una crisis profunda que desmorona su identidad habitual, obligándola
a confrontar su oscuridad interior. Este proceso no es un fracaso, sino una
invitación a la transformación. Al carecer de "luz" —entendida como Conciencia,
comprensión o guía—, uno puede sentirse perdido, víctima de la ignorancia. Sin
embargo, es en esa oscuridad donde se gesta la renovación del alma. Aceptar e
integrar la sombra para alcanzar la totalidad y autenticidad. Cuando comienzas
a "levantar la vista", emerges con mayor Conciencia, no porque hayas
eliminado la oscuridad, sino porque has comprendido que la luz nace de ella. La
oscuridad, entonces, no es el enemigo, sino el puente hacia la luz interior.
Al vivir en
el camino de las sombras de la oscuridad, muchas personas no comprenden lo que
les sucede porque están inmersas en un sistema de ilusiones —a menudo llamado
matriz o simulacro— que manipula la percepción, limita la Conciencia y refuerza
el control a través del miedo, la distracción y la desconexión del Yo Interior.
Este sistema opera mediante estructuras sociales, tecnológicas y energéticas
que, según visiones espirituales y proféticas, están influenciadas por
inteligencias artificiales y entidades no físicas que buscan dominar la
voluntad humana.
Quienes no
despiertan a esta realidad permanecen en un estado de victimización
inconsciente, atrapados en patrones kármicos y programaciones externas. La
salida es el despertar de la Conciencia, el ejercicio del libre albedrío y el
rechazo a la sumisión tecnológica y emocional. Solo así se rompe la matriz y se
accede a la libertad interior.
LÍDERES Y CORDEROS SEGUIDORES
Un seguidor
es quien recibe la influencia de un líder, pero no de forma pasiva: comparte un
propósito común, aporta compromiso activo y legitima al líder mediante su apoyo
consciente. Los seguidores no solo obedecen, sino que moldean el estilo del
líder. La pregunta “¿por qué yo no puedo sentirme tan seguro como él? ¿por qué
necesito que me indique qué debo hacer?” refleja un seguidor dependiente, cuya
inseguridad lo lleva a buscar constante orientación al líder “en lo que debe
hacer”. Este tipo de seguidor, a menudo carece de autonomía y confianza,
delegando su capacidad de decisión en la figura de autoridad.
El rol del
seguidor no es pasivo: es activo y co-creador del proceso del líder. Su
compromiso, pensamiento crítico y coraje para actuar influyen directamente en
el éxito del líder. Sin embargo, cuando el seguidor es conformista o enajenado,
puede perpetuar dependencia que debilitan su Conciencia.
Un seguidor
eficaz es honesto, competente, independiente y cooperador. No sigue ciegamente,
sino que cuestiona y asume responsabilidad. La verdadera fortaleza del
liderazgo surge cuando líderes y seguidores se relacionan desde la confianza
mutua y la Conciencia compartida, no desde la sumisión e intereses creados.
Por tanto,
seguidor que buscas respuestas, probablemente se pregunte ¿por qué yo siempre
tengo que estar dependiendo de los demás?
La
dependencia emocional y la inseguridad que sientes —preguntarte por qué siempre
necesitas a otros, por qué no das el primer paso o por qué vives a su sombra—
nacen de heridas emocionales profundas, baja autoestima y la falta de conexión
con tu ser interior. Este patrón impide que concilies tus necesidades con las
de los demás, especialmente si has priorizado el cuidado de otros sobre tu
propio crecimiento.
Un líder sin
seguidores no puede conducir, porque el liderazgo existe en la relación
dinámica entre guía y acompañante. Tú, como seguidor, no solo das legitimidad,
sino energía, propósito y dirección práctica a su visión. En cambio, si ustedes
eligen a un líder ofreciendo un discurso y toma el timón de vuestras vidas llevándolos
a la desesperación —entonces ustedes se sienten viviendo en el caos y eso se
transforma en miedo y en la inseguridad total.
El ejemplo
de Hitler es inapropiado como modelo de liderazgo, ya que su figura representa
un liderazgo autoritario, manipulador y profundamente inmoral, basado en la
manipulación, el miedo y la destrucción. Un verdadero líder no solo moviliza,
sino que eleva la conciencia, promueve la ética, la diversidad y el bien común.
Seguir a alguien así no fortalece al seguidor, sino que lo corrompe. El
liderazgo consciente se construye sobre respeto, verdad y responsabilidad, no
sobre sumisión ciega.
La dependencia emocional surge cuando se sigue a líderes que generan caos o miedo, en lugar de empoderar. Elegir mal puede profundizar la inseguridad, pero también enseña la importancia de discernir, cuestionar y alinearse con líderes éticos que promuevan crecimiento, no control. El verdadero liderazgo fortalece al seguidor, permitiéndole un día liderar desde la Conciencia, no desde el miedo.
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